Ayer asistí a unas jornadas a las que se invitó al Ayuntamiento de Sevilla. En lugar del alcalde vino la Delegada de Presidencia y Cultura, que nos dejó anonadados con su comienzo del discurso "Disculpen la presencia del alcalde"
Un lapsus que, dada la popularidad del alcalde en ese ambiente, ni siquiera sonó a tal. Pobrecito
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